Desatascos Valdemoro

10 de julio de 2026

Cuándo hay que cambiar las tuberías de saneamiento en una casa antigua

Hay una diferencia entre una tubería que necesita mantenimiento y una que ha llegado al final de su vida útil. La primera responde bien a una limpieza o a una reparación puntual. La segunda se puede limpiar, pero el problema vuelve porque el material en sí ya no da más de sí. Entender cuál de los dos casos tienes ahorra dinero y disgustos.

Las tuberías de saneamiento en viviendas construidas antes de los años 90 son de materiales que tienen entre 30 y 60 años de uso. El plomo, el plomo fundido, la cerámica vidriada, el amianto-cemento (fibrocemento) y los primeros PVC de los años 70 son los que se encuentran en los edificios más antiguos del sur de Madrid. Cada uno tiene sus límites y sus señales de deterioro específicas.

Las tuberías de cerámica y de fibrocemento aguantan bien durante décadas, pero sus juntas envejecen. Cuando las juntas se abren, entran raíces y empiezan las filtraciones. La señal visible es el atasco recurrente que vuelve siempre en el mismo punto aunque lo desatasques bien, porque hay algo —una raíz, un punto de acumulación estructural— que sigue reteniéndolo. Una inspección con cámara CCTV muestra exactamente qué hay: si son raíces finas que se pueden fresar periódicamente, o si hay tramos deformados o fisurados que ya no tienen solución de mantenimiento.

Las tuberías de plomo han sido sustituidas en la mayoría de las viviendas desde los años 90, pero todavía aparecen en algunos edificios del centro histórico de Aranjuez o en casas antiguas de Ciempozuelos. El plomo no supone un problema para el saneamiento en sí, pero si la vivienda tiene tuberías de plomo en la instalación de suministro de agua eso sí es un problema sanitario que hay que resolver. Para las tuberías de saneamiento de plomo, el criterio de sustitución es el mismo que para cualquier otro material: cuándo empiezan a dar problemas.

La alternativa a la sustitución completa

Para tuberías deterioradas pero accesibles, la sustitución directa es a menudo la solución más limpia. Para tuberías empotradas en suelos o paredes, especialmente cuando el acceso implicaría levantar parqué, romper suelo de mármol o abrir paredes revestidas, el encamisado interior es la alternativa que evita la obra. Se introduce una manga de resina desde los registros existentes, sin romper nada, y la tubería nueva queda dentro de la antigua.

El criterio para decidir entre sustitución y encamisado no es ideológico sino práctico: si el acceso a la tubería es fácil y el precio de sustitución es comparable al del encamisado, se sustituye porque es más definitivo. Si la obra implica costes importantes de albañilería y el tramo en mal estado es limpitable por una inspección, el encamisado ahorra tiempo, dinero y suciedad.

Si tienes una casa antigua y tienes dudas sobre el estado de la instalación, el punto de partida es siempre la inspección. Cubrimos Valdemoro, Getafe, Fuenlabrada, Leganés, Aranjuez y todo el sur de Madrid. Escríbenos por WhatsApp con la antigüedad del inmueble y la provincia y te orientamos sobre qué tiene sentido hacer.

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